Un día un amigo guatemalteco nos invitó a su casa a cenar algo a base de picoteo, y nos preparó unos platos deliciosos con el toque de la cocina de su tierra. Comenzamos con un guacamole que me encantó.
Hasta ahora había probado a hacer guacamole buscando recetas por internet, pero hay tantas que nunca sabes cuál es la verdadera. También es cierto que la fórmula varía de país a país y de región a región, usando diferentes ingredientes, como tomate, cilantro, chile . . .
Pero esta versión me gustó muchísimo: el protagonista indiscutible es el aguacate y los demás ingredientes, que son bien poquitos y suaves, no lo tapan en absoluto, quedando un sabor suave pero intenso y muy cremoso. Eso sí, los aguacates deben ser de buena calidad para que tengan mucho sabor y estar bien maduros.

El guacamole es ideal tanto para comer untando pan o tortillas de maíz, como para acompañar otros platos, especialmente los de origen americano (queda fantástico con comida mejicana: fajitas, quesadillas, burritos . . . ).